Las investigaciones por el feminicidio de Carolina Flores permitieron reconstruir la ruta de escape que siguió la presunta responsable, identificada como Erika María “N”, suegra de la víctima, quien abandonó México horas después del crimen y fue localizada días más tarde en Venezuela gracias a la cooperación internacional.
De acuerdo con autoridades capitalinas, la mujer inició su trayecto desde Ensenada, Baja California, el pasado 11 de abril, recorriendo por carretera cerca de 2 mil 800 kilómetros rumbo a la Ciudad de México. Durante el viaje realizó diversas paradas antes de llegar al departamento ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo, donde ocurrieron los hechos.
La presencia de la mujer en la capital quedó confirmada el 15 de abril, fecha en la que se registró el feminicidio dentro del inmueble donde se encontraba Carolina Flores. Según las primeras investigaciones, la víctima fue atacada con arma de fuego al interior del domicilio.
Huida inmediata tras el crimen
Tras cometerse el asesinato, la presunta agresora salió del país en un corto periodo de tiempo. Las autoridades establecieron que ese mismo día tomó un vuelo internacional y, para el 16 de abril, ya no se encontraba en territorio mexicano.
Información recabada durante la investigación señala que la mujer realizó una escala en Panamá antes de ingresar a Venezuela, estrategia que habría utilizado para dificultar su localización mientras avanzaban las indagatorias en México.
La rápida salida del país obligó a la Fiscalía a activar mecanismos de búsqueda internacional y solicitar el apoyo de organismos de seguridad extranjeros.
Alerta internacional y localización
Una vez integrados los datos de prueba, autoridades mexicanas solicitaron la colaboración de Interpol para emitir una alerta internacional que permitiera rastrear a la presunta responsable fuera del país.
Gracias a la coordinación entre autoridades mexicanas y venezolanas, se logró confirmar su presencia en Venezuela, donde fue ubicada y detenida tras verificarse su identidad.
En espera de extradición
Actualmente, Erika María “N” permanece bajo custodia de autoridades venezolanas mientras se desarrollan los procedimientos legales necesarios para su traslado a México, donde enfrentará el proceso penal correspondiente por el delito de feminicidio.
El caso ha generado amplia indignación social y reavivó el debate sobre la violencia de género y la rapidez con la que personas investigadas por delitos graves pueden abandonar el país antes de que se emitan órdenes judiciales en su contra.



