San José, Costa Rica, 24 de julio de 2026. Las autoridades de Costa Rica informaron la captura de Alejandro Arias Monge, alias «Diablo», considerado el líder criminal más buscado del país, luego de un operativo de gran escala que derivó en un prolongado enfrentamiento armado y dejó varios agentes de seguridad heridos.
La detención se llevó a cabo en el municipio de Sarapiquí, cerca de la frontera con Nicaragua, donde fuerzas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) desplegaron un operativo para localizar al presunto jefe de una organización dedicada al narcotráfico y otros delitos de alto impacto.
Durante la intervención se registró un intercambio de disparos que se prolongó por aproximadamente una hora. Como resultado, varios policías resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad, mientras que uno de los presuntos integrantes de la organización criminal murió en el enfrentamiento y otro fue detenido junto con Arias Monge.
Las autoridades atribuyen a la estructura liderada por «Diablo» decenas de homicidios y actividades relacionadas con el tráfico internacional de drogas, además de operaciones de lavado de dinero y otros delitos vinculados al crimen organizado. El gobierno de Estados Unidos mantenía una recompensa por información que permitiera la captura del presunto capo, debido a las investigaciones que enfrenta en ese país.
Tras el operativo, los agentes aseguraron armas de alto poder, municiones, equipo de vigilancia y diversos indicios que serán integrados a las investigaciones. La captura representa uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado en Costa Rica en los últimos años y abre la posibilidad de que el detenido enfrente un proceso de extradición hacia Estados Unidos.
El gobierno costarricense reconoció la labor de las corporaciones de seguridad que participaron en la operación y expresó su respaldo a los policías lesionados, mientras que la Embajada de Estados Unidos destacó la coordinación entre ambos países en el combate al narcotráfico y la delincuencia transnacional.
La detención ocurre en un contexto de creciente preocupación por el incremento de la violencia asociada al narcotráfico en Costa Rica, fenómeno que ha llevado a las autoridades a reforzar las estrategias de inteligencia y cooperación internacional para enfrentar a las organizaciones criminales que operan en la región.



