Budapest, Hungría.- Miles de personas participaron este fin de semana en la Marcha del Orgullo de Budapest, la primera que se realiza desde el cambio de gobierno en Hungría y el fin de los 16 años de administración encabezada por Viktor Orbán.
La movilización reunió a integrantes de la comunidad LGBTQ+, activistas, familias y simpatizantes que recorrieron las principales calles de la capital húngara en un ambiente festivo, con banderas arcoíris, música y mensajes a favor de la igualdad y los derechos humanos. De acuerdo con los organizadores, la asistencia superó las 10 mil personas, aunque algunos medios estimaron una participación aún mayor.
A diferencia de años anteriores, cuando las marchas enfrentaron restricciones y tensiones con las autoridades, la edición de este año se desarrolló con autorización oficial y bajo un amplio operativo de seguridad. Para muchos asistentes, el evento simbolizó el inicio de una nueva etapa para la comunidad LGBTQ+ en el país.
Durante el gobierno de Viktor Orbán fueron aprobadas diversas leyes que limitaron la visibilidad y los derechos de las personas LGBTQ+, medidas que provocaron críticas de organizaciones internacionales y de la Unión Europea. Aunque el nuevo gobierno ha manifestado su intención de revisar parte de esa legislación, varias reformas aún permanecen pendientes.
El desfile también contó con la presencia de representantes políticos, organizaciones civiles y funcionarios europeos, quienes expresaron su respaldo a la defensa de los derechos y las libertades individuales.
Aunque el ambiente fue de celebración, colectivos recordaron que aún existen desafíos para garantizar la igualdad jurídica y combatir la discriminación. Entre las principales demandas se encuentran el reconocimiento pleno de los derechos de las parejas del mismo sexo, la protección de las personas trans y la eliminación de las normas aprobadas durante la administración anterior.
La Marcha del Orgullo de este año fue considerada por sus participantes como un símbolo de esperanza y un recordatorio de que la defensa de los derechos humanos continúa siendo una tarea permanente, aun en un escenario político más favorable.



