a presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó contundentemente que el proyecto político y social de la Cuarta Transformación (4T) ha logrado recuperar y poner en el centro de las prioridades nacionales la dignidad del pueblo mexicano, situándola por encima de cualquier otro interés.
Durante un encuentro con comunidades locales, la jefa del Ejecutivo federal enfatizó que la soberanía de la nación no radica en los privilegios de unos cuantos, sino en la fuerza colectiva de sus ciudadanos, un factor determinante no solo para la política interna del país, sino también para mantener una postura firme en el plano internacional.
«Cuando la presidenta se sienta a hablar con cualquier otro presidente del mundo, incluido el de Estados Unidos, hay una fuerza que nos da el valor, la entrega y el reconocimiento; es una fuerza única que se llama pueblo de México», destacó la mandataria.
Justicia social y finanzas sanas
Sheinbaum Pardo argumentó que la esencia de la transformación actual radica en gobernar bajo los principios de la honestidad y la honradez de manera permanente. Explicó que la reducción de las desigualdades sociales que se ha registrado en los últimos años se logró sin necesidad de endeudar al país o incrementar los impuestos de la población, basándose enteramente en el combate a la corrupción.
Acompañada por miembros clave de su gabinete, la presidenta reiteró que los recursos públicos son «sagrados» y deben devolverse directamente a la población a través de obras de infraestructura clave y programas de bienestar, asegurando que el presupuesto de la nación «nunca más volverá a ser para beneficio de los gobernantes».
Inclusión histórica de los pueblos originarios
En el marco de la consolidación del proyecto de gobierno, Sheinbaum hizo hincapié en el avance histórico que representa el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y afromexicanos. Subrayó que, por primera vez, se les ha otorgado el estatus formal de un cuarto nivel de gobierno, permitiendo que las comunidades administren sus recursos de forma directa y sin intermediarios, respetando sus usos y costumbres.
Con estas acciones, la presidenta reafirmó el compromiso de continuar gobernando bajo la premisa de «por el bien de todos, primero los pobres», asegurando que la dignidad recuperada seguirá siendo el motor fundamental del desarrollo de México.



