La guerra entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos y Israel se ha extendido rápidamente por el Medio Oriente y otras regiones, involucrando a al menos 14 países, según advertencias gubernamentales y reportes internacionales. 
El conflicto, que empezó con una serie de bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní el pasado 28 de febrero, ha escalado hasta convertirse en una crisis de seguridad regional. Irán reaccionó con ataques con misiles y drones no solo contra objetivos en territorio israelí, sino también contra bases y posiciones estadounidenses desplegadas en países del Golfo Pérsico. 
Frente a la intensa violencia y el riesgo de que el conflicto se extienda aún más, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta recomendando a sus ciudadanos abandonar inmediatamente 14 países y territorios de Oriente Medio debido a los “graves riesgos” para su seguridad, entre ellos Bahréin, Kuwait, Egipto, Líbano, Irak, Catar, Arabia Saudita, Yemen y los Emiratos Árabes Unidos. 
La guerra ha dejado cifras de víctimas civiles y militares elevadas y ha provocado repercusiones económicas globales, con aumentos en los precios del petróleo y del oro, así como interrupciones en el tráfico comercial por la zona del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el transporte energético mundial. 
Además de los países directamente involucrados en los ataques, organizaciones armadas respaldadas por Irán, como Hezbolá, y diversas milicias aliadas han intensificado sus operaciones en apoyo de Teherán, lo que podría ampliar aún más el alcance del conflicto y complicar los esfuerzos diplomáticos para una desescalada. 
Organismos internacionales como las Naciones Unidas han llamado a detener la violencia y retornar a canales diplomáticos, mientras líderes de algunos países aliados hacen un llamado a la paz y alertan sobre los riesgos de una guerra de mayor envergadura.



