Héctor Márquez Martínez salió de Puerto Ángel, Oaxaca, para pescar pez vela, pero terminó perdido en el mar. Durante ocho días enfrentó tormentas, falta de alimento y escasez de agua antes de ser localizado.
Lo que comenzó como una jornada habitual de pesca terminó convirtiéndose en una lucha por sobrevivir. Héctor Márquez Martínez, pescador de 42 años, permaneció ocho días a la deriva en aguas del Pacífico mexicano después de salir de Puerto Ángel, Oaxaca.
El pescador salió el lunes 31 de agosto a bordo de una pequeña embarcación con la intención de capturar pez vela. Durante el recorrido logró atrapar dos ejemplares, pero después de complicaciones con la segunda captura terminó desorientado y comenzó a quedarse sin combustible.
A la falta de gasolina se sumó una tormenta que complicó todavía más su situación. Con pocas posibilidades de regresar a tierra, Héctor tuvo que recurrir a los recursos que tenía a su alcance para mantenerse con vida.
Agua de lluvia y tortugas para sobrevivir
Durante los primeros días, el pescador pasó largos periodos sin comer. Posteriormente comenzó a capturar tortugas, de las cuales obtuvo carne y sangre para alimentarse e hidratarse.
Las condiciones del clima también le permitieron recolectar varios litros de agua de lluvia, recurso que utilizó para mantenerse hidratado mientras permanecía en altamar.
La tormenta se prolongó durante buena parte del martes y miércoles, mientras Héctor intentaba mantener a flote su pequeña embarcación.
Un barco lo encontró, pero no pudo rescatarlo
Uno de los momentos más desesperantes ocurrió cuando un buque pasó cerca de su embarcación. Héctor contó que pidió ayuda e incluso quiso abandonar su lancha para subir al barco, pero la tripulación no lo llevó consigo debido a que se dirigía hacia Panamá.
Aunque no fue rescatado, los tripulantes le proporcionaron agua, manzanas, galletas y luces de bengala. Estos suministros serían fundamentales para los días siguientes.
El encuentro ocurrió cuando llevaba cinco días perdido. Después de que el buque se alejó, Héctor todavía tendría que permanecer otros tres días a la deriva antes de ser localizado.
El rescate llegó desde el aire
Para el domingo, el pescador ya había dejado de comer tortuga. Al día siguiente, mientras permanecía en su lancha, escuchó una avioneta.
La presencia de bruma dificultó inicialmente que pudiera ser localizado, pero cuando la aeronave pasó sobre él, Héctor utilizó las luces de bengala que había recibido del barco.
La señal permitió que comenzaran a ubicarlo. Horas después, alrededor del mediodía, una embarcación procedente de Salina Cruz llegó hasta su lancha.
Así terminó una odisea de ocho días en el Pacífico mexicano. La localización del pescador había sido informada previamente por la Secretaría de Marina el 7 de septiembre.
La historia de Héctor quedó marcada por la incertidumbre, el hambre y las condiciones adversas del mar, pero también por su determinación de mantenerse con vida mientras esperaba que los equipos de búsqueda finalmente lo encontraran.



