Ciudad de México.— El gobierno de Estados Unidos abrió la posibilidad de reducir los aranceles aplicados al acero y aluminio provenientes de México y Canadá; sin embargo, el beneficio estará sujeto al cumplimiento de nuevas condiciones industriales y comerciales orientadas a fortalecer la producción dentro del territorio estadounidense.
Actualmente, los productos metálicos enfrentan tarifas de hasta 50% bajo la Sección 232 de seguridad nacional. Con el nuevo esquema, Washington permitirá disminuir los gravámenes hasta un máximo de 25%, siempre que las empresas cumplan requisitos específicos establecidos por el Departamento de Comercio.
Reducción limitada y condicionada
La flexibilización arancelaria no será generalizada. El mecanismo aplica principalmente a insumos destinados a la industria automotriz pesada, como camiones y autobuses, mientras que el segmento de vehículos ligeros queda fuera del beneficio.
Autoridades estadounidenses aclararon que la reducción funciona como una exención condicionada, diseñada para reforzar la integración productiva regional sin debilitar la manufactura nacional.
Requisitos para acceder al beneficio
Entre las principales condiciones que deberán cumplir las empresas mexicanas destacan:
- Respetar las reglas de origen del T-MEC.
- Garantizar que el acero y aluminio hayan sido fundidos y procesados dentro de Norteamérica bajo el esquema “melted and poured”.
- Ser proveedores directos o indirectos de la industria automotriz pesada en Estados Unidos.
- Presentar planes de inversión o expansión productiva en territorio estadounidense, incluyendo detalles de capacidad instalada y ubicación.
Estas exigencias buscan incentivar la relocalización industrial hacia Estados Unidos y asegurar cadenas de suministro más cercanas al mercado norteamericano.
Aranceles seguirán presentes
Pese a la reducción parcial, autoridades mexicanas han reconocido que los aranceles difícilmente desaparecerán por completo. La política comercial estadounidense mantiene como prioridad proteger sectores estratégicos como el acero y el aluminio, considerados claves para la seguridad nacional y la industria manufacturera.
Contexto de la disputa comercial
Los gravámenes aumentaron en 2025 dentro de la estrategia comercial impulsada por Washington, que elevó las tarifas hasta 50% para diversos productos metálicos. Ahora, el nuevo esquema busca simplificar el sistema arancelario y premiar a las empresas que fortalezcan la producción en Estados Unidos.
La medida llega además en un momento clave rumbo a la revisión del T-MEC, donde México buscará negociar mejores condiciones comerciales para su sector industrial.



