La Secretaría de Hacienda y Crédito Público aseguró que el reciente aumento en la inflación registrado en México responde principalmente a factores climáticos y no a decisiones económicas internas o fiscales del gobierno federal.
De acuerdo con la dependencia, el incremento en los precios al consumidor durante marzo estuvo relacionado con afectaciones en la producción agrícola provocadas por condiciones meteorológicas adversas, lo que impactó directamente en el costo de alimentos frescos, particularmente frutas y verduras.
Funcionarios de Hacienda señalaron que fenómenos como sequías y variaciones en las temperaturas redujeron la oferta de productos del campo, generando presiones temporales sobre los precios. Sin embargo, insistieron en que estos efectos son transitorios y no representan un desequilibrio estructural en la economía nacional.
El posicionamiento surge luego de que se informara que la inflación anual alcanzó 4.59%, superando ligeramente las expectativas del mercado y acercándose nuevamente al límite superior del rango objetivo establecido por el Banco de México.
La dependencia federal descartó que el repunte inflacionario esté relacionado con aumentos de impuestos, ajustes energéticos o decisiones fiscales recientes, y afirmó que la política económica mantiene estabilidad y disciplina financiera.
Asimismo, Hacienda reiteró que el gobierno continuará monitoreando el comportamiento de los precios y aplicando medidas orientadas a proteger el poder adquisitivo de las familias mexicanas, especialmente ante escenarios internacionales y climáticos que puedan afectar las cadenas de suministro.
Analistas económicos consideran que la evolución de la inflación en los próximos meses dependerá en gran medida de la recuperación de la producción agrícola y del comportamiento de los precios internacionales de alimentos y energéticos.



