Ciudad de México.— La inflación en México se aceleró durante la primera quincena de marzo de 2026 al ubicarse en 4.63% anual, su nivel más alto desde octubre de 2024, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El incremento en los precios estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de alimentos, en particular frutas y verduras, cuyos costos registraron aumentos significativos en el periodo.
En comparación quincenal, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) subió 0.62%, lo que representó el mayor aumento para una primera mitad de marzo desde 1998, reflejando una presión importante sobre el bolsillo de los consumidores.
Alimentos y productos básicos presionan los precios
El componente no subyacente —que incluye productos de alta volatilidad como agropecuarios y energéticos— alcanzó una tasa anual de 5.18%, impulsado por un alza de hasta 23.9% en frutas y verduras.
Entre los productos que más incidieron en el aumento de precios destacan alimentos básicos como jitomate, pollo y otros productos agrícolas, además de servicios como el transporte aéreo.
Por su parte, la inflación subyacente —que excluye precios más volátiles y es considerada un indicador más estable— se ubicó en 4.46% anual, con incrementos tanto en mercancías como en servicios.
Supera expectativas y presiona a Banxico
El dato de inflación no solo superó el nivel registrado al cierre de febrero (4.13%), sino que también rebasó las previsiones de analistas, que estimaban una tasa cercana a 4.37%.
Este repunte complica el panorama para el Banco de México (Banxico), ya que reduce el margen para continuar con recortes en la tasa de interés, en un contexto donde el objetivo inflacionario es de 3% con un rango de variación de un punto porcentual.
Especialistas advierten que, aunque el aumento podría estar asociado a factores temporales —como el encarecimiento de productos agrícolas—, también representa una señal de alerta sobre la trayectoria de los precios en el país.
Señales de alerta para la economía
El repunte inflacionario rompe con la tendencia de desaceleración observada en meses previos y vuelve a colocar la inflación por encima del rango objetivo del banco central.
De mantenerse esta presión en los precios, analistas prevén que las decisiones de política monetaria se vuelvan más cautelosas en los próximos meses, ante el riesgo de que la inflación permanezca elevada por más tiempo.
El comportamiento de los precios en las siguientes quincenas será clave para determinar si este incremento es transitorio o el inicio de una nueva etapa de presiones inflacionarias en la economía mexicana.



