Estados Unidos probará un arma de energía dirigida conocida como “rayo de calor” en la frontera con México, informó la cadena CNN con base en un memorando del Pentágono.
De acuerdo con el documento, firmado a finales de septiembre por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el Departamento de Guerra autorizó el préstamo temporal del dispositivo al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por un periodo de siete meses, a partir de septiembre de 2026, para desarrollar tácticas, técnicas y procedimientos para su posible uso en operativos fronterizos.
La medida, considerada sin precedentes en el control migratorio, no implica que el arma ya esté desplegada ni que haya sido usada contra migrantes, sino que abre la puerta a evaluar su desempeño. Será operada exclusivamente por personal del DHS, sin participación directa de militares.
¿Cómo funciona?
El arma, conocida oficialmente como Sistema de Denegación Activa (Active Denial System – ADS), fue desarrollada desde 2002 por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea y la Dirección Conjunta de Armas No Letales. Su objetivo original era ser usada en Afganistán e Irak.
Se trata de un sistema no letal montado en un vehículo todo terreno con una antena que dispara un haz invisible de ondas electromagnéticas de 95 gigahercios, con un alcance de entre 800 metros y casi 1 kilómetro.
Al entrar en contacto con la piel humana, la energía penetra solo 0.03 a 0.4 milímetros -1/64 de pulgada- y calienta las moléculas de agua y grasa de la superficie. El efecto provoca una sensación intensa e intolerable de ardor, comparada por funcionarios del Pentágono con el golpe de calor que se siente al abrir un horno caliente.
Aunque la persona use varias capas de ropa, sentirá el calor. El hormigueo y ardor dura entre 10 y 15 minutos y genera un impulso instintivo e irresistible de huir de la zona, según reportes militares.
El sistema fue usado brevemente en Afganistán en 2010 y retirado meses después. No se ha usado en conflictos posteriores ni para dispersión de multitudes en territorio estadounidense.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) señaló que “evalúa continuamente nuevas tecnologías, especialmente aquellas que mejoran la eficacia operativa”.
Su posible uso ha generado cuestionamientos sobre riesgos de lesiones, uso proporcional de la fuerza y el posible impacto en personas que se encuentren en territorio mexicano.



