Ciudad de México.— La discusión sobre la legalización de la eutanasia en México ha cobrado fuerza en 2026, impulsada por la activista Samara Martínez, quien promueve la llamada “Ley Trasciende”, una iniciativa que busca garantizar el derecho a una muerte digna para personas con enfermedades terminales.
Martínez, quien padece insuficiencia renal crónica en etapa avanzada, se ha convertido en una de las principales voces del movimiento. Su experiencia personal —marcada por años de tratamientos, hospitalizaciones y complicaciones médicas— la llevó a encabezar esta causa, con el objetivo de que los pacientes puedan decidir sobre el final de su vida sin sufrimiento.
Actualmente, la eutanasia en México está prohibida y es considerada un delito bajo la Ley General de Salud y el Código Penal Federal, donde incluso puede tipificarse como “homicidio por piedad”.
¿Qué propone la “Ley Trasciende”?
La iniciativa plantea reformar la legislación vigente para permitir la eutanasia y el suicidio asistido bajo condiciones estrictas. Entre los puntos clave destacan:
- Que solo puedan acceder personas mayores de edad con enfermedades terminales o padecimientos graves e incurables.
- Que la decisión sea voluntaria, informada y reiterada por el paciente.
- La participación de profesionales de la salud bajo un marco regulado.
El proyecto también contempla modificar la Ley General de Salud y eliminar sanciones penales para quienes participen en estos procedimientos, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Un debate ético y social
La propuesta ha abierto un amplio debate en el país entre sectores políticos, médicos y religiosos. Mientras algunos consideran que se trata de un avance en derechos humanos y autonomía personal, otros sostienen que pone en riesgo el valor de la vida y la ética médica.
Para Martínez, el objetivo no es promover la muerte, sino “humanizarla” y evitar que los pacientes enfrenten sufrimiento prolongado en sus últimos días.
Contexto internacional
En América Latina, pocos países han avanzado en la legalización de la eutanasia. Colombia es el único donde está plenamente regulada, mientras que otras naciones han comenzado a despenalizarla o debatir su implementación.
Una lucha contrarreloj
La activista ha señalado que su tiempo es limitado debido a su condición de salud, lo que ha dado urgencia a su lucha legislativa. Aun así, continúa promoviendo el debate público y buscando respaldo político para que la iniciativa sea discutida y eventualmente aprobada.
El caso de Samara Martínez ha puesto rostro humano a un tema históricamente polémico en México, abriendo la posibilidad de cambios legales en torno al derecho a decidir sobre el propio final de vida.



