El Gobierno federal alcanzó un acuerdo con empresarios gasolineros para establecer un tope al precio del diésel, con el objetivo de contener presiones inflacionarias y evitar afectaciones en la economía nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el incremento reciente de la inflación está relacionado con factores estacionales y con el aumento internacional de los energéticos, por lo que se decidió actuar para impedir que el costo del combustible impacte en el transporte y en los precios de productos básicos.
De acuerdo con el anuncio oficial, el pacto busca evitar que el diésel supere aproximadamente los 29 pesos por litro, cifra considerada un límite para reducir efectos en la cadena productiva y logística del país.
El diésel es el combustible más utilizado en el transporte de mercancías, maquinaria industrial y actividades agrícolas, por lo que su encarecimiento puede trasladarse rápidamente al precio de alimentos y servicios. Ante ello, el gobierno también ha aplicado estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para compensar los aumentos derivados del alza internacional del petróleo.
Autoridades federales señalaron que el acuerdo con el sector gasolinero es de carácter voluntario, similar a otros pactos energéticos implementados previamente para estabilizar precios y proteger el poder adquisitivo de las familias mexicanas frente a la volatilidad global de los combustibles.
El gobierno sostuvo que la medida busca evitar que el aumento en los costos del transporte impulse una nueva escalada inflacionaria, especialmente en alimentos y productos de consumo cotidiano.



