La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lanzó un llamado de atención a los empresarios del sector gasolinero ante el incremento en el precio del diésel, al señalar que su gobierno vigilará que no existan aumentos injustificados que afecten la economía nacional.
Durante su conferencia matutina, la mandataria enfatizó que, si bien el precio de los combustibles está sujeto a las condiciones del mercado internacional, no se permitirá que las estaciones de servicio obtengan ganancias excesivas a partir de los estímulos fiscales otorgados por el gobierno.
Sheinbaum explicó que el alza en el diésel responde principalmente al encarecimiento del petróleo a nivel global, derivado de tensiones geopolíticas que han impactado la disponibilidad del crudo. Ante este panorama, el gobierno federal ha implementado medidas como la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para contener el impacto en los precios finales.
No obstante, la presidenta dejó claro que estos apoyos no deben traducirse en abusos por parte de los gasolineros. “Se tiene que revisar con ellos para que no aumenten de más”, advirtió, al subrayar que el objetivo principal es evitar presiones inflacionarias que afecten a los consumidores y al sector productivo del país.
A diferencia de la gasolina regular, cuyo precio se mantiene bajo un acuerdo voluntario con el sector para no superar los 24 pesos por litro, el diésel no contará con un tope fijo. Sin embargo, el gobierno reforzará la supervisión para impedir incrementos desproporcionados.
El diésel es un insumo clave para el transporte de mercancías y pasajeros, por lo que cualquier variación en su costo puede impactar directamente en los precios de bienes y servicios. Por ello, la administración federal busca equilibrar el apoyo fiscal con una vigilancia más estricta del mercado energético.



