La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que esta semana su gobierno firmará nuevamente un acuerdo con empresarios del sector gasolinero con el objetivo de evitar incrementos en el precio de la gasolina y mantener la estabilidad en el costo del combustible en el país.
Durante una declaración reciente, la mandataria explicó que se trata de un convenio voluntario entre el gobierno federal y los distribuidores de combustibles para procurar que el precio del litro de gasolina regular se mantenga alrededor de los 24 pesos. La estrategia forma parte de las medidas para contener presiones inflacionarias y proteger la economía de los consumidores.
Sheinbaum destacó que este mecanismo se basa en la colaboración entre el sector público y privado, por lo que no contempla sanciones legales en caso de que las estaciones de servicio no cumplan con el acuerdo. No obstante, los empresarios asumen el compromiso de mantener precios estables en beneficio de los consumidores.
El pacto fue implementado inicialmente en febrero de 2025, cuando autoridades federales y representantes del sector gasolinero acordaron establecer un precio máximo para la gasolina Magna, como una forma de evitar incrementos bruscos en el combustible y su impacto en la inflación. Desde entonces, el convenio se ha revisado y renovado periódicamente.
La presidenta comparó este esquema con otras estrategias impulsadas por su administración para contener el aumento de precios, como el Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC), el cual también se basa en acuerdos voluntarios con empresas para mantener estable el costo de productos básicos.
El anuncio se da en un contexto de volatilidad en los mercados energéticos internacionales, lo que podría presionar el precio de los combustibles. Ante este escenario, el gobierno también ha señalado que podría recurrir a estímulos fiscales, como ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para evitar incrementos significativos en el precio de la gasolina.
Con la renovación del acuerdo, el gobierno federal busca mantener estabilidad en el precio de los combustibles y reducir el impacto que los cambios en los mercados internacionales de energía podrían tener en la economía de los hogares mexicanos.



