Los precios internacionales del petróleo registraron su mayor retroceso desde 2022, en medio de señales de una posible reducción de tensiones geopolíticas en Medio Oriente y expectativas de que el suministro global de crudo no se vea severamente afectado.
Durante la última jornada, el crudo West Texas Intermediate (WTI) cayó 11.94 por ciento para cerrar en 83.45 dólares por barril, su descenso más pronunciado desde marzo de 2022. En tanto, el petróleo Brent —referencia internacional— también registró su peor caída desde agosto de ese mismo año.
La fuerte baja ocurre después de varios días de volatilidad en los mercados energéticos, impulsada por el conflicto en Medio Oriente que previamente había llevado al precio del petróleo a niveles cercanos a los 120 dólares por barril. Sin embargo, comentarios sobre una posible desescalada del conflicto generaron expectativas de que el flujo de crudo se mantendrá relativamente estable.
Analistas señalan que el mercado reaccionó ante la percepción de que las interrupciones en el suministro mundial podrían ser menores a lo previsto inicialmente. La posibilidad de un acuerdo o reducción en las hostilidades disminuyó la presión alcista que había impulsado los precios del petróleo en días anteriores.
Además, factores como el eventual uso de reservas estratégicas por parte de países consumidores y señales de que el transporte de crudo podría normalizarse contribuyeron a relajar las preocupaciones sobre el abastecimiento global.
A pesar del fuerte ajuste, especialistas advierten que el mercado petrolero seguirá mostrando alta volatilidad mientras persistan las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre la oferta de energía a nivel mundial.



