La inflación en Estados Unidos se mantuvo sin cambios durante febrero, al ubicarse en 2.4 por ciento anual, el mismo nivel registrado en enero, de acuerdo con datos del Buró de Estadísticas Laborales (BLS). El dato coincide con las previsiones del mercado y refleja una moderación en las presiones inflacionarias antes de que el conflicto con Irán comenzara a impactar los precios de la energía.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) también registró un aumento mensual de 0.3 por ciento durante el segundo mes de 2026, ligeramente por encima del avance de 0.2 por ciento observado en enero. En tanto, la inflación subyacente —que excluye los precios de alimentos y energía por su alta volatilidad— se mantuvo en 2.5 por ciento anual y registró un incremento mensual de 0.2 por ciento.
Conflicto con Irán podría reactivar presiones inflacionarias
Aunque los datos muestran cierta estabilidad en la inflación estadounidense, analistas advierten que el panorama podría cambiar en los próximos meses debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán. El enfrentamiento ha provocado un aumento en los precios del petróleo, la gasolina y algunos insumos clave como fertilizantes, lo que podría trasladarse al costo de diversos productos.
Especialistas consideran que el reporte de febrero refleja la situación económica previa al encarecimiento de la energía, por lo que las cifras de inflación podrían aumentar en los próximos informes si se mantienen las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Expectativas sobre la Reserva Federal
Tras la publicación del reporte inflacionario, analistas prevén que la Reserva Federal mantenga sin cambios las tasas de interés en su próxima reunión de política monetaria. La decisión dependerá de cómo evolucione la inflación en los próximos meses, especialmente ante la incertidumbre que genera el conflicto en Medio Oriente y su impacto en los mercados energéticos.
En este contexto, los inversionistas permanecen atentos a los próximos datos económicos y a la evolución del conflicto, factores que podrían determinar el rumbo de la política monetaria y del costo de vida en Estados Unidos durante 2026.



