La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán cumplió este martes su décimo día con nuevos ataques militares, cambios en el liderazgo iraní y creciente preocupación internacional por una posible expansión del conflicto en el Golfo Pérsico y Oriente Medio.
Durante las últimas horas, bombardeos de fuerzas estadounidenses e israelíes se concentraron en infraestructuras estratégicas de Irán, principalmente en las regiones de Isfahán y Bandar Abbas, donde resultaron afectadas refinerías y depósitos de combustible. En respuesta, misiles iraníes impactaron cerca de la base aérea de Al Azraq, en Jordania, utilizada por tropas occidentales, lo que elevó la tensión militar en la región.
En medio de los combates, la Asamblea de Expertos de Irán designó como nuevo líder supremo al clérigo Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, quien prometió responder a los ataques y defender la soberanía del país. Estados Unidos e Israel calificaron la designación como una continuidad del régimen iraní, mientras que Rusia y China expresaron respaldo al nuevo liderazgo.
La escalada también ha generado preocupación en el ámbito energético global. Rusia advirtió que podría suspender el suministro de gas a Europa si continúa la confrontación, mientras varias instalaciones petroleras y gaseras del Golfo Pérsico han reducido operaciones ante el riesgo de ataques y la tensión en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.
De acuerdo con reportes preliminares, el conflicto ha dejado más de mil muertos en Irán, decenas de víctimas en Israel y ataques contra bases y objetivos en varios países de la región. Ante el aumento de la violencia, organismos internacionales, China y el Vaticano han llamado a detener la escalada y retomar el diálogo diplomático para evitar una guerra regional de mayor alcance.



