El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel continúa escalando y ya ha provocado más de mil muertes y miles de heridos, además de generar preocupación por sus efectos en la economía y el comercio a nivel mundial.
Durante las últimas horas, Irán realizó un nuevo lanzamiento de misiles balísticos hacia territorio israelí, lo que obligó a miles de habitantes a refugiarse en búnkeres en ciudades como Tel Aviv. Algunos de los ataques también se dirigieron contra instalaciones militares estadounidenses y países aliados en el Golfo Pérsico, entre ellos Bahréin, Arabia Saudita y Kuwait.
No obstante, varios de los proyectiles fueron interceptados por sistemas de defensa aérea, evitando daños mayores en algunas zonas.
La tensión aumentó después de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) expresara su preocupación, luego de que uno de los misiles iraníes fuera detectado cerca del espacio aéreo de Turquía, lo que incrementa el riesgo de una expansión regional del conflicto.
De acuerdo con el Ministerio de Salud de Irán, los ataques iniciados el pasado 28 de febrero por fuerzas de Estados Unidos e Israel han dejado hasta ahora mil 45 personas fallecidas y más de seis mil lesionadas en distintas regiones del país.
Uno de los episodios más impactantes ocurrió recientemente cuando miles de personas asistieron al funeral de 180 niñas estudiantes de una escuela ubicada en la ciudad de Minab, luego de que el plantel fuera alcanzado por proyectiles durante los bombardeos.
Además de la crisis humanitaria, la confrontación también comienza a impactar sectores estratégicos como el energético y el comercio internacional, debido a los daños reportados en infraestructura petrolera y en zonas clave del Golfo Pérsico, una región fundamental para el suministro de energía en el mundo.



