Expertos financieros alertan que la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente podría tener efectos significativos en los precios y el crecimiento económico mundial, dependiendo de su duración e intensidad
.La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha generado incertidumbre en los mercados globales, especialmente en los precios del petróleo y el gas, lo que podría traducirse en un repunte inflacionario. De acuerdo con especialistas consultados, si las interrupciones en el suministro energético se prolongan —especialmente en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el crudo— los precios podrían subir y presionar los costos al consumidor en diversas regiones del mundo.
Neel Kashkari, presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, destacó que todavía es temprano para determinar con exactitud la magnitud del impacto en la inflación y el crecimiento global, por lo que los bancos centrales tendrán que actuar con cautela y basarse en nuevos datos conforme avance el conflicto.
Diversos analistas señalan que un choque prolongado en los suministros energéticos podría elevar los precios del crudo hasta los 100 dólares por barril, lo que añadiría entre 0.6 y 0.7 puntos porcentuales a la inflación global y complicaría la política monetaria de varias economías. En este escenario, la aceleración de la inflación fuerzas a los bancos centrales a reconsiderar la velocidad de recortes o alzas en las tasas de interés para equilibrar precios y crecimiento.
Además, la volatilidad en los mercados financieros se ha reflejado en pérdidas bursátiles y presiones cambiarias, lo que aumenta la preocupación de que la tensión geopolítica pueda traducirse en efectos más amplios sobre la actividad económica global.



