Paquita falleció en su casa en Xalapa, Veracruz, familiares confirmaron que tuvo la muerte de los justos
Fue durante la mañana del 17 de febrero de 2025, cuando se confirmó la muerte de la querida cantante Francisca Viveros Barradas, mejor conocida como “Paquita la del barrio”, quien por décadas logró conquistar al público tanto femenino como masculino a pesar que Paquita, cantaba en contra de ellos.
La inolvidable frase: “me estás oyendo inútil” y algunos títulos de canciones que se volvieron todo un referente en la cultura latinoamericana como: “Tres veces de engañé” y “Rata de dos patas”, quedan en la memoria colectiva. Este 17 de febrero, a un año de la muerte de Paquita recordamos a aquella mujer que en un entorno profundamente machista, levantó la voz contra la infidelidad y el abuso emocional, pero lo hizo con picardía, con ironía y con tal franqueza que mientras ella señalaba a los hombres como “inútiles”, muchos de ellos coreaban sus canciones y hasta pedían que los insultara.

¿Cómo murió Paquita la del barrio?
De acuerdo con familiares de Paquita, la cantante murió mientras dormía en su casa, la cual está ubicada en Xalapa, Veracruz, ciudad en la que sus restos fueron velados.
La mañana de aquel lunes 17 de febrero, la tranquilidad de la colonia Badillo en Xalapa, Veracruz se vio interrumpida por la llegada de una ambulancia a la residencia de la cantante, poco después, la noticia de su fallecimiento se confirmó en medios de comunicación.
De acuerdo con gente cercana a la intérprete de “Cheque en blanco” todo comenzó cuando su equipo de trabajo intentó despertarla sin obtener respuesta. La preocupación creció al notar que la cantante no reaccionaba, lo que llevó a una rápida llamada a los servicios de emergencia. La ambulancia llegó aproximadamente entre 15 y 20 minutos después del aviso, pero los paramédicos no tardaron en confirmar que Paquita la del Barrio ya no tenía signos vitales.
¿Quién fue Paquita la del Barrio?, tuvo una dura vida
Nació el 2 de abril de 1947 en Alto Lucero, Veracruz, en una familia de recursos limitados. Apenas terminó la primaria, de acuerdo con los datos que diversos medios han manejado, y es que las necesidades económicas la obligaron a dejar la escuela. Pero el sueño de cantar nunca se apagó.
Desde muy joven vivió experiencias que marcaron su carácter, a los 16 años inició una relación con un hombre mucho mayor, con quien tuvo dos hijos, con el tiempo descubrió que él ya tenía otra familia. Esa traición fue un punto de quiebre, sin embargo, lejos de quedarse paralizada, decidió mudarse al entonces Distrito Federal, hoy CDMX, para buscar una oportunidad en los escenarios.
Fue ahí donde tuvo el primer acercamiento a lo que se convirtió en su vida entera, pues junto a su hermana formó el dueto “Las Golondrinas” y comenzaron a cantar en pequeños lugares. Fue en ese ambiente donde conoció a quien sería su segunda pareja. Pero la historia volvió a repetirse: infidelidades y desencantos que, más tarde, quedarían plasmados en sus letras. Y es que Paquita no inventaba historias: las vivía.
La vida no fue sencilla para la intérprete de “Rata de dos patas”, pues en 1977 falleció uno de sus gemelos, apenas dos semanas después de nacer, tres meses más tarde murió su madre a causa de la diabetes. Las pérdidas llegaron una tras otra.A esto se sumaron conflictos familiares que terminaron con la separación profesional de su hermana.
Tras estas pérdidas y conflictos, Paquita optó por retirarse un tiempo y abrir una fonda para salir adelante, pero regresó a la música tiempo después y con más fuerza que nunca.
Con el paso del tiempo, Paquita la del Barrio se consolidó como una figura imprescindible de la música popular mexicana. Sus canciones no solo hablaban de traición; también retrataban la frustración, la rabia y el hartazgo de muchas mujeres. Sin embargo, más allá de la polémica, logró construir una carrera sólida en un género dominado históricamente por hombres.
A un año de su muerte, su repertorio sigue vigente. Sus temas continúan sonando en reuniones, en fiestas y en plataformas digitales. Pero más importante aún, su figura permanece como símbolo de resistencia emocional y autenticidad artística.



