Su sposa fue quien confirmó la noticia con un triste y lamentable mensaje dedicado a todos los fans de Robert Duvall
El actor Robert Duvall, recordado por sus papeles en los clásicos «El Padrino» y «Apocalypse Now«, murió a los 95 años, así lo informó su esposa, Luciana Duvall este lunes. A través de redes sociales, su viuda lo despidió con un desgarrador mensaje en el que recordó que aunque para el mundo él solo era una celebridad, para ella lo fue «todo».
«Ayer dije adiós a mi amado esposo, queridísimo amigo, y uno de los mayores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar rodeado de amor y consuelo», declaró su esposa Luciana Duvall en un comunicado.
Para dar la triste noticia su esposa también compartió una foto de ellos dos juntos, en la que también aparece uno de los amados caballos de la familia. En el breve mensaje que su esposa escribió esta tarde también recordó la importancia que él tuvo para La Academia con 6 nominaciones a los Premios Oscar y un galardón en 1984 en la categoría de Mejor actor por la película Gracias y favores.
En la despedida de Luciana Duvall también se aseguró de agradecerle a los fans por tantos años de apoyo en el cine, pero también por haberle permitido tener privacidad a lo largo de su vida, así como en los duros momentos que la familia está atravesando.

«Para el mundo, él era un actor ganador del Premio de la Academia, un director, un narrador de historias. Para mí, él lo era simplemente todo. Su pasión por su oficio solo era igualada por su profundo amor por los personajes, una buena comida y el placer de conversar en buena compañía. En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la verdad del espíritu humano que representaban. Al hacerlo, nos deja algo duradero e inolvidable a todos nosotros. Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por darnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que deja atrás», dijo.
¿Quién era Rober Duvall?
Con la muerte de Robert Duvall, el cine pierde a uno de sus últimos titanes, un artista que no solo actuaba, sino que habitaba la pantalla con una autenticidad casi abrumadora. A lo largo de siete décadas, Duvall se consolidó como el actor de los actores, un maestro de la sutileza capaz de robarse una película entera con apenas unos minutos de aparición o de sostener un drama íntimo sobre sus hombros.
Su carrera es un mapa de la historia dorada de Hollywood; desde su debut silencioso pero inquietante como Boo Radley en ‘Matar a un ruiseñor’, hasta su consagración como Tom Hagen en ‘El Padrino’, Duvall demostró que el poder no siempre reside en los gritos, sino en la mirada y la contención. Fue él quien nos dio una de las frases más icónicas del cine bélico como el Teniente Coronel Kilgore en Apocalypse Now, personificando la locura y el carisma de la guerra.
Sin embargo, su verdadera esencia brillaba en los retratos del hombre común; en ‘Tender Mercies’, papel que le valió el Óscar al Mejor Actor, nos regaló una interpretación desnuda y vulnerable de un cantante de country en busca de redención. Duvall tenía una capacidad única para encontrar la nobleza en lo cotidiano y la humanidad en personajes complejos, ya fuera como un detective cansado, un predicador apasionado o un cowboy endurecido por el tiempo.
Fuera de la pantalla, era un hombre de pasiones sencillas: el tango, una buena mesa y la búsqueda incansable de la «verdad» en cada guion. Robert Duvall no buscaba la fama, buscaba la honestidad.



